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Novedades y breve historia del conflicto con Dibus

Lunes, 14 de Enero de 2008

Los hechos comienzan cuando tras medio año de trabajo en esta empresa, al compañero se le acaba el contrato. En ese momento la empresa le comunica que sigue contando con él, y que se reincorpore a su puesto de trabajo. Tras un mes de trabajo sin contrato, una inspector de trabajo obliga a la empresa a darle de alta en la seguridad social, fruto de lo cual, un mes después, el miércoles 5 de diciembre, el compañero Car­los recibió una llamada por la cual le comunican que está despedido, conminándole a acudir a la tienda que tiene la firma en la Avenida de Madrid, número 25, para recoger la carta de despido. 

Ese día, una delega­ción del Sindicato se persona en la tienda, junto al trabaja­dor, atestiguando el despido y sus irregularidades, además de haciendo ver la injusticia del mismo. Se le informa al empresa­rio de que se ini­cia­ría un conflicto sindical con la C.N.T. y que a la semana siguiente iría­mos a tratar de llegar a un acuerdo. Este acuerdo jamás se produciría hasta el día de hoy, pues el miércoles siguiente, cuando de nuevo una delega­ción de este Sindicato se persona allí, sus integrantes son detenidos y puestos en libertad tras declarar en las instancias de Jefatura Supe­rior de Policía; acusa­dos de un presunto delito de coacciones.Con esto comienza una campaña de denuncia pública contra DIBUS, haciendo saber a lxs trabajadorxs de esta ciudad lo sucedido en esta empresa, así como el respeto a la ley del que presume Laureano González Serrano, el responsable de este negocio, quien no es capaz de respetar un mísero contrato.

La larga mano de esta empresa llega, tras dos concentra­ciones de protesta, hasta el Delegado del Gobierno, Javier Ferrández, ahondando a la estelar línea de recortes de derechos y libertades que le caracteriza, ha prohibido TODOS los actos promovidos por la Confedera­ción Nacional del Trabajo, para este y los demás conflictos laborales. Por otra parte, un cuarto compañero es sancionado al pegar carteles sobre el conflicto, y, para rematar la impresionante actua­ción de la Administra­ción, el día 8 es llamado a declarar ante el juzgado número 11 de Zaragoza, uno de los encausa­dos, descubriendo en ese momento, que se ha extraviado la documenta­ción del caso, junto con las declara­ciones de los compañe­ros, y que en poder de la jueza tan sólo estába la denuncia presentada por Laureano.

Lejos de des­animar­nos, se suceden los actos de protesta y la difusión de las prácti­cas de este cacique local, un tipo que se jacta de sus prácti­cas poco menos que banane­ras en sus múltiples inversiones mientras presume de levantar el país a golpe de ladrillo. Por si fuese poco, amenaza al resto de trabaja­dores con reducir puestos de trabajo a causa de la mala imagen de la empresa que se está dando al denunciar este despido, instándoles a posicionarse en contra de esta lucha, al tiempo que se gasta varios milla­res de euros en publicar a toda página en la prensa local un anuncio negándo que haya ningún conflicto en DIBUS y presumiendo de la buena marcha de la empresa y de su curioso respeto por la ley.En todo este mes, la dirección de esta empresa se ha dedicado en exclusiva a presentar demandas contra todo aquel que pasase por delante de su escaparate, además de rea­lizar continuas y reite­ra­das provoca­ciones al sindicato siempre que hubiese más de una veintena de agentes de la policía nacional para protegerlos. Esta reacción, propia de la rabieta un niñx de 5 años al que se le dice no que no se puede hacer, con la diferencia de que en este caso lxs responsables están ya más entrdxs en edad, culmina en el acto de difusión que tuvo lugar el viernes 11 de enero frente al establecimiento de DIBUS, en el cual se ordenó al puñado de trabaja­dores que debían trabajar, a su familia, a algún autónomo necesitado y a un par de encorbata­dos de los que nunca faltan, a colocarse en el escaparate, asegurándose de que se dota­ran de cama­ras y filma­sen y fotografia­sen el acto de denuncia al tiempo que rea­liza­sen provoca­ciones, gestos y pos­tu­ras rayanas en el patetismo, acompañadxs de unxs niñxs que no sabían de qué iba la cosa y se desespe­ra­ban de aburrimiento tras el cris­tal a la hora de estar allí.

Por todo ello, la Confedera­ción Nacional del Trabajo continúa haciendo un llamamiento de solidaridad a todxs lxs trabajadorxs para que hagan constar el rechazo a este tipo de prácti­cas caciquiles y al uso del terror al paro con el que la patronal chantajea diaria­mente a quienes vivimos de nuestro trabajo.

Del mismo modo hace­mos constar la actitud déspota y servil de la Delega­ción del Gobierno, quien supuesta­mente tiene la obliga­ción de velar por nuestra seguridad, nuestros derechos y nuestro bienestar, quien no sólo no se pone de parte de las gentes humildes que en este caso tienen innegable razón, sino que además persigue y acosa a pobres trabaja­dores mientras protege a quien siembra miseria y paro en nuestros barrios.

Asimismo, e independiente­mente de los procesos legales abiertos tanto contra este Sindicato como contra este centro de adictos a la esclavitud asalariada, declara­mos que única­mente cesará la moviliza­ción y denuncia pública contra empresa cuando el conjunto de la clase trabaja­dora, a través de su organiza­ción natural, esto es, la C.N.T./A.I.T., consideren que se ha hecho justicia. La única solución es y ha de ser la readmisión.

Se pueden mandar fax y mails de apoyo a los nume­ros y direcciones siguientes:

lagose@dibus.net

almacen@dibus.net

agsm@dibus.net

administracion@dibus.net

info@dibus.net 

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